viernes, 3 de octubre de 2008

CANDELARIO OBESO CREADOR DE LA POESIA NEGRA EN COLOMBIA

HOMENAJE DE LA UNAD A LO AFROCOLOMBIANO EN LOS 150 AÑOS DE LA ABOLICION DE LA ESCLAVITUD

EXPEDICION CIENTIFICA Y CULTURAL


Por Betty Díaz Florian.

Candelario rechazó la esclavitud, la ley de la abolición de ésta se dictó el primero de enero de mil ochocientos cincuenta y dos (1de Enero de 1852). Y su obra, los Cantos Populares aparecieron sólo 25 años después de la abolición de la esclavitud en el país:

Ya pasó er tiempo

Reloj esclavos;

Somos hoy tan libre

Como lo branco.

EL Negro Colombiano y la Violencia

El negro de ambas costas marinas y de río adentro del país, se marginó de participar en las guerras políticas que vienen desangrando al país por casi 50 años; quizá por las condiciones socioeconómicas y culturales de explotación humana que les tocó vivir una vez desarraigados por la fuerza del comerciante negrero español, de su entorno AFRICA, Para trabajar en las actividades más duras que les producían la muerte.

Ellos fueron traídos a América para apoyar la fuerza de trabajo indígena que por condiciones de abuso y explotación habían en gran parte desaparecido conjuntamente con sus comunidades culturales.

Cuando estudiaba -en Cartagena su historia -; un profesor nos decía que las murallas de La Heroica habían sido construidas por los esclavos con su sangre que servía a las piedras para amalgamarse. Al negro por su lógica de vida y de valores humanos valoraba mas la vida sencilla que relaciones belicosas con los otros mestizos de su entorno, pero esto no quiere decir que era pasivo, sino que tenía conciencia de no servir los intereses de otros o de servir de carne de cañón, cuando no se le tenía en cuenta sus derechos y deberes como ciudadano partícipe de la realidad étnica en el país:

Trite vira é la der probe

Cuando er rico goza en pá,

Er probe en er monte sura

O en la má

Er rico poco se efuecza,

Inunca le farta ná

Toro lo tiene onde mora

Poc remá

Er pobre no ejcansa nunca

Pa porecse alimentá;

Hoy carece de pejcao

Luégo e sá.

Eta conrición tan dura

I ejgracía.!

Poesía Etica

El poema Lo Palomos es una invitación para sentirlo, pensarlo y aplicarlo en el país desgajado y sin norte, con la pérdida de valores humanos, impunidad, violencia, irrespeto a la diversidad política, cultural y sexual, sin que exista una conciencia de participación y verdadera democracia, escribimos y decimos bellas cosas en los papeles y conferencias, pero cada día en mi experiencia de educadora de toda una vida, considero que la academia está de espaldas a la realidad caótica del país.

"Los Palomos (Balada)

AL SEÑOR RAFAEL POMBO

Siendo probe animales lo palomo,

A la jente noj enseñan;

E su condúta la mejó cactilla;

Hai en sus moros efertiva ciencia!

Nacen lo ros sobre la mimas pajas;

I allí se etán hata en repué que vuelan;

Maj asina chiquitos, entre er nio,

Se ran caló, entre juntos, i se besan.

Luego que tienen pluma suficiente

Pá andareguá, volando pó-onde quiera,

Guto ra er véclos arrullácse amante

Sobre lo palos o la vécde yécba;

Guto ra er vé lo afana der palomo,

Si otro palomo por allí se acécca;

Er eponja er pejcueso i la colita,

I rá, arrullando, murtitú re guerta!

Eto a lo s´ojo re ella i loj etraños

E re cariño la efertiva muétra;

En eta clase re amimales nunca

No rá un visaje re macdá la jembra"

La dulzura Del Desamor

Obeso se enamoró de una mujer blanca de la capital del país, pero fue rechazado por ella por el color de negrura de su piel. Le escribió poemas, donde le expresaba su amor, pero su deseo nunca fue valorado como poeta ni como amante y es probable que esta fuera una de las causas más convincentes.

Acerca de la vivencia de este de este sentimiento, el filósofo Nietzsche dice, con relación a la opera Carmen:

" Al oírla nosotros mismos nos convertimos en obra maestra. Y, en efecto siempre que oigo "Carmen", me siento más filósofo y mejor filósofo de lo que yo creía ser: me siento tan indulgente, tan feliz" Y más adelante agrega:" ¡ Y qué dulce calma nos infunde la danza morisca! ¡En su lasciva melancolía, nuestra insaciabilidad aprende a saciarse. Finalmente, el amor, el amor traducido de nuevo en la Naturaleza. "No" el amor de una "joven sublime". No la sentimentalidad de Senta. Sino el amor como destino, como fatalidad: Cínica, ingenua, cruel, y precisamente en esta "naturaleza". Ecce Homo, prefacio, 1.

Amigo lector virtual te invito a que reflexiones históricamente sobre el poeta Candelario Obeso el cual nos enseña que la Estética es un instante de vida que no se agota en el pasado y en el futuro; y que unos ojos verdes miel pueden enamorarte de la piel laberíntica y virtual, en el había una vez una noche...

Esperemos que la cátedra Afrocolombiana que se estudiará en los colegios colombianos próximamante nos permita construir conciencia en diferentes esferas cotidianas, y aprendamos a respetar la muticulturalidad y mestizaje que hacen del país una propuesta democrática y participativa real-que no se agote en el papel, ni palabras de "moda"- y podamos tejer un país específicamente humano con equidad y justicia social, donde la academia se comprometa con las comunidades más pobres y vulnerables, poniendo a su servicio el desarrollo científico, técnico y cultural para todos los actores de la sociedad civil, sin ánimo de lucro individualista y mercantilista de generar ganancias meramente materialistas, y se promueva y cree valores que nos identifique como seres humanos, responsables de mantener y construir la VIDA

¿Cómo Suena la Poesía de Candelario Obeso en tu barrio, la esquina, en el rap, y en el ritmo musical de la champeta? ¿Cúal será la virtualidad de su poesía?

BIBLIOGRAFIA

PRESCOTT, Laurence 1985 Candelario Obeso y la Iniciación de la poesía negra en Colombia. Ed. Instituto Caro y Cuervo. Bogotá.

OBESO, Candelario 1949-1884 Cantos Populares de mi Tierra.

Ed. Presencia, Colección de literatura Colombiana. Bogotá.

REVISTA COLOMBIANA DE ANTROPOLOGIA, VOLUMEN XXXIII, 1996-1997. Ministerio de Cultura Bogotá.

FLORIAN, Victor 2000 N ietzsche y la Metáfora Departamento de Filosofía Universidad Nacional de Colombia.

LIEBERT, Georges 1995 Nietzsche et la musique.

KOFMAN, Sarah 1972 Nietzsche et la métaphore, Payot.

PROGRAMA DE COMUNICACIÓN SOCIAL CON ENFASIS EN COMUNICACIÓN COMUNITARIA 2000 Betty Diaz Florián . Universidad Nacional Abierta y a Distancia. Bogotá D.C

ZULETA, Estanislao 2001 El Quijote, un nuevo sentido de la aventura Fundación Estanislao Zuleta y Hombre Nuevo Editores Medellín Colombia.

GONZALEZ, Fernán 1997 Para Leer La Política Cinep 1977 Bogotá





[1] “Educación: adicionalmente a las estrategias educativas contempladas en la parte sectorial, se apoyarán técnica y financieramente la formulación y puesta en marcha del proyecto de Etnoeducación afrocolombiana en el Sistema Educativo Nacional, apoyando proyectos de diseño curricular, de cualificación y profesionalización de maestros y agentes educativos comunitarios, de producción de material educativo así como de investigaciones socioculturales, lingüísticas, etnohistóricas, entre otras”. Desarrollo y paz: Instrumentos y prioridades, pág. 385. [2]Revista Educación y Cultura, FECODE, Nos. 36 y 37.

[3] Decreto 1122 de 1998. Artículo Primero.

[4]Ibid. Artículo Noveno.

LA ETNOEDUCACIÓN Y LA CÁTEDRA DE ESTUDIOS AFROCOLOMBIANOS

Autor : Fabio Teolindo Perea Hinestroza

Investigador Asociado IIAP

El texto aborda la temática desde una amplia gama de tópicos en donde se analizan los postulados generales de la etnoeducación, los lineamientos y principios de la afroeducación, aplicados al ciclo educativo desde la primaria hasta la educación superior y el conjunto del proceso enmarcado en el ámbito del Cimarronismo cosmovisional como fundamento ideológico, el cual es fuente de vida, poder, de lucha contra la injusticia, de convivencia y hermandad, de interculturalidad y de desarrollo sostenible a escala humana.

El trabajo está dirigido a los maestros y educadores de todo el país que tienen en reto de implementar los curriculum en todas sus asignaturas para incorporarles el componente etnoeducativo, que reconozca la diversidad étnica y cultural de acuerdo a lo establecido por el Ministerio de educación en aplicación de lo ordenado por la ley 70/93.

Para las comunidades negras, en particular, tal reconocimiento significó el que el estado colombiano se comprometiera a desarrollar legislaciones, políticas y programas en su beneficio, pero a partir de sus usos, costumbres y cosmovisiones.

En este sentido, el reconocimiento de derechos como la propiedad territorial, necesariamente debe hacerse teniendo en cuenta las formas tradicionales de posesión y tenencia de la tierra, tal y como efectivamente lo establece la Ley 70 de 1993, o ley de comunidades negras.

En esta ley, entre otros aspectos, se estipulan las modalidades y programas educativos, las orientaciones curriculares y pedagógicas y las condiciones de acceso de las comunidades afrocolombianas a los programas educativos del Estado.

En el artículo 34 de la citada ley, se establece que la educación para las comunidades negras debe tener en cuenta el medio ambiente, el proceso productivo y toda la vida social y cultural de estas comunidades. En consecuencia, los programas curriculares asegurarán y reflejarán el respeto y fomento de su patrimonio económico, natural, cultural y social, sus valores artísticos, sus medios de expresión y sus creencias religiosas.(...).

Aunque muchos aspectos de esta ley y de la Ley General de Educación concernientes a la educación para las comunidades negras, han sido objeto de reglamentación y desarrollos legislativos, como lo referente a la cátedra de estudios afrocolombianos y la Comisión Pedagógica Nacional de Comunidades Negras, en la práctica es poco lo que se ha avanzado, por lo cual este libro se convierte en una valiosa herramienta para este proceso.

INSTITUTO DE INVESTIGACIONES AMBIENTALES DEL PACIFICO

Tel: (57-4) 6709127 - 6709128 - 6709129 - 6713910

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LOS ABUELOS LO CONTARON

“Mitos y Leyendas del Pacífico Sur Colombiano”

LOS ANTIGUO NUEVOS CANTOS DE LA MANGLERIA.

Este texto de los investigadores Martha Clemencia Arboleda Ortiz y Julio Cesar Montaño Montenegro, es una invitación elegante, a reflexionar sobre el poder de la memoria de los ancestros. A través de la ardua compilación de mitos y leyendas contadas por los abuelos afrocolombianos en la costa Pacífica nariñense, se crea la inmensa dimensión de territorialidad que les acompaña desde siempre, se trata de un mensaje del pasado para el futuro, condensado en un presente permanente y a la vez inquieta la posibilidad de perder los testimonios de una cultura en el evento de no volverse a contar día a día, noche anoche.

Dice el narrador de Palenque don Pedro Salgado: “Mi pueblo está perdiendo su lengua la lengua de aquí nosotros la estamos perdiendo: por gusto, hombre, porque dizque es muy maluca: dicen ellos que la lengua dizque es muy maluca” (Friedemann Nina S. De. Cross Richard, Palenque, 1.979)

La complejidad que exhiben los textos narrados: por el tiempo referido, los mundos inciertos, las normas contenidas, la violencia tierna de las recomendaciones, los poderes compartidos, las visiones trashumantes, los retos de enfrentar los espantos, los mapas que inducen a descubrir los lugares donde habitan estos seres, la sinergia de los pensamientos, todas estas descripciones de la narración conllevan amplias y profundas demostraciones de una cultura consolidada, en permanente desafío y resistencia.

Las huellas del mito y la leyenda como formas de memoria colectiva, historia oral o de ordenamiento social en comunidades ancestrales, hunde sus raíces en el desenvolvimiento de las civilizaciones. Quizás una primera referencia se remonta a un tratado chino de medicina escrito en el siglo I, que se refiere al legendario Shen Nung, redactado treinta siglos antes, en el cual se afirma “el cáñamo tomado en exceso hace ver monstruos, pero si se usa largo tiempo puede comunicar con los espíritus y aligerar el cuerpo”. Si bien es cierto, la referencia mencionada advierte la ingestión de sustancias psicoactivas, generalmente estas sustancias y variedades de vegetales se han relacionado permanentemente con la ceremonia y el ritual.

En las civilizaciones del medio oriente, Europa, África, América y Asia, la existencia del mito y la leyenda acompañada de ritualizaciones y ceremoniales, con participación colectiva de la comunidad, dirigida u orientada por sacerdotes shamanes y expertos en el manejo y control de tales expresiones, representa una de las practicas culturales de uso cotidiano.

Resulta una curiosidad literaria la mención, que narra en la novela épica de Homero, La Odisea (Titulo IX), cuando el héroe Ulises ingresa en el territorio de los Cíclopes y da de beber al gigante, del vino que lleva consigo como regalo que le hiciesen para el viaje, “un vino dulce y puro, bebida de dioses, no conocido en su palacio ni de siervos ni de esclavas, sino solo de él (Maron), de su esposa y dispensera. Cuando había de gustarme este rojo licor, dulce como la miel, mezclábanse a cada copa otras veinte de agua, y aún su perfume se trascendía en la crátera de tal suerte, que fuera difícil substraerse al deseo de probarlo”. El texto describe una de las tantas formulas secretas usadas por los expertos en el uso y manejo de sustancias, rituales y ceremonias, probablemente se trate del tebaico o el opio egipcio de uso frecuente en la época.

En Egipto, desde siempre señalada unilateralmente como cuna de la civilización occidental, concurre el testimonio del papiro de Ebers, el cual recomienda administrar adormidera para “evitar que los bebés griten fuerte”. Este tipo de ceremonias y rituales antiguos ha facilitado a través del tiempo la formación de comportamientos repetitivos que se normalizan con su uso cotidiano, de tal manera que en algún momento de la formación de las sociedades, las practicas se constituyen en normas, preceptos y códigos. La historia del derecho describe a través del tiempo la importancia de ciertas leyendas y mitos en la construcción de una norma. Antiguamente 2.200ª. De c. fue frecuente que la mujer en periodo de lactancia ingiera cerveza para aumentar la producción de leche para alimentar a su hijo. Esta practica cotidiana se traduce posteriormente en el código de Hammurabi para proteger a los bebedores de cerveza y manda ejecutar por inmersión a la taberna que rebaje la calidad de la bebida.

En América, durante el periodo temprano de presencia española, entre las comunidades aztecas y mayas el uso del cacao o chocolate en rituales y ceremonias tiene especial connotación, en tal medida que Hernán Cortes, se aficiona a su consumo, tratando de encontrar los mismos beneficios que adoptaban los Shamanes. Algunas de estas prácticas alrededor de las cuales se narraban hechos y situaciones excepcionales ocurridas en la comunidad, aún se repiten, pese a las dificultades creadas por situaciones obstinadas de cada sociedad en cada uno de sus momentos de la historia.

Hasta hace poco tiempo y únicamente, con la invasión de los medios masivos de comunicación (radio y televisión), se interrumpe una de las ceremonias ancestrales de narrar leyendas y cuentos antes del descanso nocturno, cuando reunidos ante la luz del fogón o de una vela, los ancianos de una familia, comentaban a los miembros menores, narraciones aparentemente fantásticas, que dejaban una moraleja ejemplarizante, era el momento en que la comunidad a través de sus mayores transmitía el conocimiento de normas y secretos para el correcto comportamiento, donde infundir temor, hacia parte de la ritualización de transmitir medidas preventivas, que a la vez advertían de las sanciones para quien transgreda la norma social en la comunidad y su relación con la naturaleza.

En las creencias religiosas más antiguas, la presencia del decálogo o la lista de recomendaciones para cumplir, como en el cristianismo los diez mandamientos, escritos precisamente para detener los excesos de una bacanal, o los mandamientos del Islam a través del Corán, tiene especial significación en las sociedades donde predomina la ley religiosa ante la norma oficial del Estado.

En procesos modernos de organización social, se admite la importancia de normas sociales impartidas por la costumbre, de hecho la figura del juez de paz o las instituciones que imparten justicia a través de la conciliación o la amigable composición, recurren permanentemente a normas de la costumbre de la localidad, con preferencia a las leyes codificadas, porque generalmente las personas que arbitran un conflicto o una queja entre partes, no siempre son abogados, por el contrario se trata de personas con un reconocimiento social por su ecuanimidad. Muchas de estas medidas de arbitraje y conciliación se basan en normas sociales ancestrales, emitidas y legitimadas por la comunidad que las produce y perfecciona con el paso del tiempo.

Es la cultura una de las manifestaciones humanas, de mayor arraigo entre los pueblos, a través de esta se trasmite una serie de fórmulas, normas y preceptos de obligatoria observancia entre los miembros identitarios de un grupo. Cuando el grupo humano ha estado sometido en el transcurso de su historia, a situaciones complejas de dependencia, sometimiento, exceso de resistencia ante atropellos de lesa humanidad, las comunidades a través de la cultura, guardan una serie de códigos que utiliza cada vez que se requiera identificar, comprender o anteponer una posición de grupo colectivo a lo individual. En la danza, la música, la expresión corporal, las practicas gastronómicas, el cortejo de la pareja, las relaciones de parentesco, los modismos, la cosmovisión, las tradiciones sobre el origen de la comunidad, los mitos, las leyendas y expresiones culturales, guardan códigos, formulas y normatividades, que se aprovechan cada vez que es necesario recordar a alguien, que es o ha sido miembro de un grupo, que se debe a la organización del grupo, que lo reconocen y es diverso respecto a los otros. En este sentido el mito y la leyenda como norma, cobran todo el sentido cultural y social porque permite la continuidad del grupo, la preservación de la memoria, y asumir con toda confianza actitudes frente al otro diverso.

Este tipo de elementos de organización social de las comunidades, cumplen la misión de: definir la pertenencia al grupo, crear una responsabilidad respecto al individuo y la sociedad que le rodea, definir obligaciones para el niño, el joven, adulto, mujer, ancianos, y las interrelaciones entre los mismos, previene el cometer actos indebidos frente a las obligaciones preestablecidas, en común acuerdo los miembros de un grupo saben con certeza de sus obligaciones y derechos, crea aun sistema de comunicación permanente en muchos casos únicamente comprensible entre los miembros de la comunidad, lo cual eleva estas costumbres a un rango de código. En el evento de transgredir la norma y soportar una sanción, el grupo se conmociona y busca en el médico tradicional o en el anciano, la solución con aprovechamiento de la sabiduría de los expertos y mayores, cuando el remedio es impertinente para solucionar los efectos de la sanción, entonces la comunidad adopta estos efectos como una “cosa juzgada”, es decir donde ya no hay más que hacer.

La aplicación de este procedimiento, deja entrever que estamos frente a una institución jurídica nativa contenida en la leyenda y en el mito Afrocolombiano del Pacífico sur, es decir, un derecho mayor, un establecimiento de derechos entre la comunidad, con unas instancias para resolver las situaciones y finalmente un régimen de sanciones, que castigarán de manera ejemplar a quien infrinja una norma o se exceda en la temeridad sobre asuntos normalizados de la comunidad que habita, es en este momento cuando el mito, la leyenda y las demás manifestaciones culturales de una comunidad, se constituyen en una norma y comportamiento social de rigurosa observancia, so pena de recibir sanciones en muchas ocasiones de efecto inexorablemente irreversible.

En la memoria recuperada de los mitos y las leyendas de la Manglería del Pacífico sur colombiano, habitan los seres eternos de ayer para el mañana, la voz del narrador-abuelo se hace palabra escrita, la décima se forma en alabao, el verso en arrullo y entre la oscuridad flamea una luz, la claridad del testimonio construido pacientemente en las ceremonias de ida y vuelta, de vida y muerte, luz y oscuridad, el vení vení. Como en el muntu.

Carlos Villarreal Moreno - San Juan de pasto, Abril del 2002.

COLORES DE PIEL Y CLASES EN LA SOCIEDAD CALEÑA *

“Recuerdo que de chico mi madre me

decía muchas cosas que yo no entendía

Que por ser negro me iban a discriminar

Que mucha gente me iba a rechazar

Que estudiara que eso era lo importante

Para que el negro saliera adelante

La educación es la base del futuro

Es la verdad y por eso te lo juro

Pues hay caminos que muchos escogemos

y yo opino que no son muy buenos

La sociedad siempre nos está mirando

y lo malo de nosotros está sacando

y nos critican y nos atacan

y muchas veces puro PUM”

Lírica de tema rap “Reflexiones”, grupo Ashanty, Diciembre 1999, Charco Azul, Cali

El objetivo de este capítulo es doble: primero, de orden empírico, presentar una serie de marcadores de la desigualdad socioeconómica y racial en la ciudad de Cali, indicando que estos marcadores son inseparables. La dimensión racial si bien está ligada al factor de clase, juega un papel importante en la producción de las desigualdades y no puede diluirse en la de clase, aunque tampoco separarse. Los marcadores tienen que ver con una geografía de la distribución socio-racial de la población de la ciudad y los diferenciales sociodemográficos, de ingresos, educativos y condiciones de calidad de vida, inserción en el mercado laboral, que acompañan dicha distribución espacial, además de percepciones de discriminación en diferentes espacios urbanos.

Por otro lado, análisis de una serie de eventos en distintos espacios con base en registros cualitativos que permiten acercarse a la dinámica de las relaciones interraciales en la ciudad. En segundo lugar, entrelazado con lo anterior, presentar una reflexión teórica y metodológica sobre la dinámica entre relaciones interraciales y clases sociales, a partir del caso de Cali: cómo se entrecruzan las formas de desigualdad social de clase y raza en una ciudad colombiana y cómo afecta esta interrelación la construcción de la ciudadanía en el conjunto de los espacios urbanos. Por ello se le dará énfasis a un análisis de una geografía urbana de ambas desigualdades y los canales de circulación interraciales. En el análisis de los datos se tomará en cuenta la dimensión de género y ciclo de vida.

En este capítulo se utilizan tanto fuentes cuantitativas como cualitativas sobre la población negra-mulata en la ciudad de Cali. La principal fuente estadística utilizada se apoya en los resultados de la encuesta especializada del Banco Mundial-Cidse/Univalle, “Encuesta de acceso y percepción de los servicios ofrecidos por el Municipio de Cali”, aplicada en la zona urbana de Cali entre agosto y septiembre de 1999. Esta encuesta combina información sociodemográfica y socioeconómica detallada de los hogares, que permite analizar aspectos de pobreza según ingresos en relación con la cobertura de servicios sociales y de infraestructura, públicos y privados en la ciudad, y una percepción de la calidad de los mismos por parte de los miembros de /

Una primera versión de este capítulo fue presentada por Fernando Urrea Giraldo como ponencia al simposio “O desafio da diferença. Articulando gênero, raça e classe”, Salvador de Bahía, Universidad Federal de Bahía, los días 9, 10, 11 y 12 de abril del 2000, en el grupo de trabajo (GT 6), “A Articulaçäo entre gênero, raça e classe nos estudos culturais e nas políticas de identidade”, con el título “Relaciones interraciales y clases en la construcción de ciudadanía: el caso de Cali (Colombia)”. En la presente versión hay ajustes y algunas variaciones.

Nota: Para el 52% del total de la población encuestada y expandida fue posible establecer su fenotipo, en forma visual por el encuestador. Para el 48% restante se procedió a una asignación arbitraria con base en lazos de parentesco consanguíneos; sin embargo un 5.8% del total no fue posible ser reconstruido. Esto significa que entre la clasificación visual y la reconstrucción por lazos de parentesco se llegó al 94.2% del total de la población. Por esta razón hay diferencias entre los valores absolutos de población.

Los mapas 1, proporción estimada de hogares afrocolombianos por sector cartográfico (sectores cartográficos del censo de 1993), resultado de la encuesta Cidse-IRD (Barbary [1999]) y 2, concentración estimada de población en Cali según caracterización racial individual por comuna, resultado de la encuesta Banco Mundial-Cidse, ofrecen una interesante lectura geográfica socio-racial de la ciudad, la cual permite representar visualmente los resultados de los cuadros 1 y 2. Lo fundamental que puede ser resaltado en los mapas y los datos de los cuadros, es que el eje espacial desde el centro hacia el nororiente y suroriente marca aumento de la población “negra-mulata”, sobre todo “negra” o afrocolombiana (véase mapa 3 y datos del cuadro 1). Por otra parte, el eje espacial de la ladera (occidente) es más “mulato” y “mestizo” en el imaginario clasificatorio de fenotipos que como elaboración émica opera en las gentes de la ciudad, con una participación también de población “blanca”; la población “mestiza” participa tanto en la franja oriental como en la zona de corredor medio-alto y ladera; y finalmente que la población “blanca” es dominante en el corredor medio-alto, parte de la zona de ladera y en algunas comunas del centro oriente. Lo anterior permite afirmar la existencia de una significativa segregación socio-racial en la ciudad de Cali, la cual tiene implicaciones en los patrones de desigualdad social de la misma, es decir hay una geografía urbana con trazos raciales.

No obstante lo anterior, también debe registrarse un fenómeno que matiza la tendencia precedente, una relativa alta mestización de los hogares afrocolombianos. Esto puede ser observado en el cuadro No. 3. Los hogares afrocolombianos presentan un 18% de miembros blancos, mestizos y de otras características, una buena parte de ellos jefes de hogar o sus respectivos cónyuges. Esta mestización es en realidad una expresión de dinámicas interraciales muy significativas en el interior de los cuatro conglomerados. Además, debe tenerse en cuenta que la categoría “mulato” es una clasificación arbitraria que para una buena parte de la población entra en el orden del imaginario “mestizo”21 . Pero también hay que colocar que la mestización o “blanqueamiento” se incrementa a medida que nos alejamos del eje oriental de la ciudad, es decir, es un elemento complementario a la segregación espacial de orden socio-racial antes anotada. En sentido contrario, en las áreas de clases medias-altas y altas (conglomerado de corredor) predomina la población “blanca” con el 54%, mientras ésta tiene su menor participación porcentual en la región oriente de la ciudad (37%) (ver cuadro No. 3).

/ La expresión “mestizo” en Colombia hace alusión a las variedades fenotípicas resultantes en las relaciones interraciales de “blancos” y población indígena amerindia.

¿QUE ES LA SANTERÍA?

¿QUE ES LA SANTERÍA?


La Santería o La Regla Lucumí se origina en el Oeste de Africa, en la región conocida actualmente como Nigeria y Benin. Es la religión tradicional del pueblo Yoruba. La trata de esclavos trajo muchos de estos Yorubas a las costas de Cuba, Brasil, Haití, Trinidad y Puerto Rico, entre otros sitios. Pero. junto con los cuerpos que se trajeron para venderlos a una vida de miseria, trajeron algo más: Su alma y su religión.

Antes que nada, la Santería no es una religión "primitiva". Al contrario, los Yorubas eran y son un pueblo muy civilizado con una rica cultura y un sentido muy profundo de la ética. Creemos en un dios, conocido como Olorun u Olodumare. Olorun interactúa con el mundo y la humanidad a través de emisarios. Estos emisarios se llaman orishas. Los orishas gobiernan cada una de las fuerzas de la naturaleza y cada aspecto de la vida humana. Podemos acudir a ellos, pues es sabido que ellos acuden en ayuda de sus seguidores, guiándonos a una mejor vida material, así como también una mejor vida espiritual.

La comunicación entre los orishas y los humanos se logra a través de ritos, rezos, adivinación y ebo u ofrendas (las cuales incluyen sacrificio).

En el Nuevo Mundo, los orishas y la mayor parte de su religión fue ocultada detrás de una fachada de catolicismo, a través de la cual los orishas fueron representados por varios santos católicos.

Los dueños de esclavos de esta forma decían: "Mira cuan beata es esta esclava. Se pasa todo el tiempo venerando a Santa Bárbara". Lo que ellos ignoraban es que ella en realidad le estaba rezando a Shango, el Señor del relámpago, el fuego y la danza, y que inclusive quizás le rezaba para que la librase de su mismo dueño. Así fue como la religión llego a ser conocida como Santería. El recuerdo de este periodo de nuestra historia, es la razón por lo que muchos dentro de nuestra religión consideran derogatorio el termino Santería.

La Santería se ha hecho famosa por su "magia". Esta magia se basa en él conocimiento de los misterios u orishas, y como interactuar con ellos para mejorar nuestras vidas y las vidas de aquellos que acuden a nosotros buscando la ayuda de los orishas. Vivimos bajo las premisas de que este mundo es un mundo mágico. Este conocimiento parece "sobrenatural" solo para aquellos que no lo entienden, pero en realidad, es completamente natural.

Aunque los Yorubas fueron arrebatados de sus hogares en áfrica y esclavizados en el Nuevo Mundo, sus orishas, su religión y sus poderes nunca pudieron ser encadenados, y la religión ha sobrevivido al presente. No como un anacronismo, sino creciendo constantemente hasta hoy, inclusive en lugares como Francia y los Países Bajos de Europa.

SANTERÍA

La religión afrocubana (popular) cuyas raíces se originan en la ardiente Africa Occidental. Se adora a la creación, El cielo, y la loma es Obatalá, El mar (Yemayá), Los ríos (Ochun), El monte y todos sus componentes, alimañas, palos, piedras, etc., (Ozain), y así sucesivamente, todo lo que nuestros sentidos alcanza es objeto de adoración.

De la manera que aun se explica, nuestros antepasados, reconocerían la presencia de la Iglesia Católica y "sumaron" sus santos al culto y es por eso que se llama Santería creando de esta manera el sincretismo religioso entre el culto yoruba y el catolisismo. La sabiduría de los afrocubanos, la forma de culto, las ceremonias, obras religiosas para curar enfermedades, hacer productivas las cosechas, propiciar la fecundidad y la estabilidad en la vida

se encuentra en los PATAKIES (Historias), los cuales se han contado y narrado durante milenios. El PATAKI es la narración de las leyendas o fábulas de los orishas y sus caminos con una moraleja que hace El Babalawo Santero cuando obtiene los signos de la adivinación o letras (ODDUN) según el sistema adivinatorio que utilice para esclarecer los hechos de la vida cotidiana, el sistema mas conocido es el de los caracoles (DILOGGUN) también se utiliza el IFA (por los Babalawo) que es regido por el orisha Orula.

PATAKIN DE OBARA (OGONDÁ) Obatalá el padre de todos los santos tuvo hijos con su esposa Yemayá (Yembú una Yemayá de cabellos plateados). Nació Eleguá (el que abré los caminos), Ogun, Ochozi, Ozun. Ogun le faltó el respeto a su madre (Yemaya) y Obatalá, levantó su adá (machete o espada) para maldecirlo y él mismo dijo, Papá yo mismo juro que mientras el mundo sea mundo, trabajaré con el hierro y lo haré desde lugares agrestes , espinosos apartados. Obatalá lo dejó ir y cuando se marchó, mandó a matar a su propia descendencia.

Eleguá el mandadero se llevó a Changó y se lo entregó a DADA (la hermana mayor de Chango ) para que lo criara. A Orula lo enterró al pie de la Ceiba y todos los días le llevaba comida. Un día Obatalá se enfermó y no tenía cura, comenzó a perder la vista. A lo que Eleguá le dijo, Papá yo puedo buscar a quien lo cure y entonces trajo Changó, este era tan grande y hermoso que no lo pudo reconocer, Obatala le pregunto como te puedo pagar y Eleguá que se mete en todo dijo; perdónalo porque ese es el hijo que mandaste a matar y su hermana DADA lo crió, Le perdono y le hizo la historia de la traición de Ogun quien había faltado el respeto a Yembú y se comía la comida de sus hermanos. Changó juró vengarse y comenzó una gran guerra ( entre Chango y Ogun) , la que no tenía fin.

Estando Chango en casa de su amada Oyá (dueña de los espíritus) quien lo tenía trabajando para que no saliera de la casa, se levantó a toda carrera y sin darse cuenta se puso la ropa de Oyá y salió en su caballo al encuentro de Ogún, éste creyendo que era una mujer lo dejó pasar y Changó se arrodillo frente Olofi poniendo el ada (espada) en el piso como símbolo de victoria.


Olofi habló en voz de mando y dijo, se ha pactado que no pelearán mas. Ogun huyó a lo mas profundo del bosque, cerca del CONGO y comenzó a hacer enviaciones y maldad en venganza. Eleguá pidió el perdón para Orula , le fue concedido y fue sacado de la Ceiba pero para ese entonces ya estaba viejo y cansado, se dedicó a tocar tambor, a Changó que era adivino le gustó e hicieron un cambio, Orula tomo el tablero de la divinación donde se describen los 256 Odun y Changó tomo el tambor. Paso el tiempo y el príncipe Eleguá salió recorrer el monte y que asombrado quedó al ver un extraño objeto el cual emitía tres rayos de luz por sus "ojitos" ,( nada menos que un coco). Lo llevó al palacio y Eleguá enfermó de muerte.


En esos tiempos un funeral duraba tres días. Los sabios pusieron el coco detrás de la puerta y pasaron el espíritu de Eleguá hacia el coco, Luego acordaron sustituirlo por una piedra dura (china pelona) haciéndole diferentes ceremonias. Para comunicar los secretos de la vida y la muerte le pusieron una mano de caracol ( 21 caracoles), dándole a cada signo un nombre, las historias fueron contadas según los signos hasta los días de hoy.

Runas

La simbología mágica de los vikingos. El oráculo más profundo que tiene la capacidad de ver el alma humana y que no sólo sirve para leer el destino, sino que además indica las salidas o alternativas que tenemos en la vida para todos los casos.

Personalmente creo que es lo mejor que existe, yo puedo ver mucho más con Runas. Las Runas se distinguen de otros sistemas mágicos, pues su sabiduría abarca tanto las cuestiones filosóficas y metafísicas, como así también las cotidianas. El hombre es el centro de la simbología: sus emociones, el amor, la pasión, la alegría, la valentía la victoria, y sus antivalores. Conecta al Hombre con Dios y con la Naturaleza.

Orígenes del Término y usos de las Runas

La palabra "runa" deriva de "runar", que significa "señal mágica" y del antiguo germano "runa", que quiere decir "susurrar" o secreto. Las Runas son secretos susurrados, ocultos o esotéricos. Las Runas son un alfabeto mágico. Para este alfabeto mágico, no existe un destino inexorable, sino que siendo libres somos artífices de nuestra vida: podemos cambiarla . La clave para cambiar el futuro no reside en la técnica, sino en el saber qué se debe y que no se debe cambiar. Todo el mundo ha oído historias de gentes que han sabido su futuro y han intentado cambiarlo, pero que a través de sus esfuerzos sólo han conseguido acabar con el destino que intentaban evitar. Cambie el futuro si es que debe hacerlo, pero cuidado: piense antes de actuar. Cuando la adivinación es viable, las runas se sienten vivas. Parecerá que hablan calladamente con el entendimiento. Sus formas encarnarán significados específicos relacionados directamente a la pregunta. En los viejos tiempos se creía que los Dioses y Diosas hablaban a través de ellas. Dará la sensación de que son iluminados por una conciencia que no es la del adivinador...

Caracoles

Los Caracoles es una consulta muy profunda donde hablan los santos, según la religión africana, en especial el ángel de la guarda que tiene cada persona. Aquí se determina lo que sucederá. Después se hacen rogativas, ofrendas, tales como frutas o flores para arreglar nuestra vida, nuestra salud.

Ritual de los caracoles

Los caracoles es un sistema de adivinación que usamos los Santeros para ayudar a la persona a encontrar respuestas a su vida presente y futura y descifrar cosas del pasado que hayan sido perturbadoras para el que se consulta.

Una mano de caracoles de tirar consta de 16 conchas. A esta mano de caracoles se le une lo siguiente:

Una piedra chiquita (generalmente oscura). En lengua lucumí: Otá.

Un caracol distinto a los del Dilogún (que se busca en la arena). En lengua lucumí: Allé

Una semilla de guacalote. En lengua Lucumí: Egué Alló

Una cabeza de muñequita pequeña. En lengua Lucumí: Erí Aguoná

Una pelotica de "cascarilla". En Lengua Lucumí: Efún

A todos estos enseres se les llama Ibo

Cuando se realiza un registro a una persona con los caracoles, se comienzan a poner en marcha toda una serie de pequeñas ceremonias que van a ayudar a que la fuerza energética nos ilumine por el camino correcto y que así los caracoles puedan hablar con precisión a la persona y le ayuden a encontrar la solución que está buscando. Este sistema de adivinación funciona en dependencia de la caída de los caracoles en la estera.

Hay 17 maneras de que caigan estos caracoles y en dependencia de estas combinaciones será el resultado de dicho registro. Evidentemente, el intelecto de la persona que consulta también se pone a funcionar en este ritual y así nos podemos encontrar con los poderes de adivinación que tenga el oficiante y su capacidad de interpretar lo que el caracol le esta diciendo.

Formas en que caen

El Dilogun tiene una preparación antes de nacer, estos caracoles se obtienen cerrados y mediante ceremonias se procede a abrir el caracol esto posibilitará que si caen boca arriba dirán una cosa y si caen boca abajo otra. El Dilogun, a través de estas ceremonias, representa que tiene vida y por esto tiene la capacidad de hablar.

La persona que ve a través del caracol requiere también poseer una serie de requisitos y, por ejemplo, al establecer un registro también debe antes haber hecho ceremonias para que su espíritu esté limpio y no perturbado, para poder llegar a comunicarse con el corazón del Dilogun

Cuando un caracol cae boca arriba y los demás boca abajo es:

1 Ocana

2 Ellioco

3 Ogundá

4 Elorozun

5 Oché

6 Obara

7 etc...

Con la consulta del Dilogun podemos tener lo que llamaríamos nuestra carta astral africana. De una manera detallada la consulta nos va enumerando aquello que no debemos realizar para evitar problemas así como pequeños consejos a nivel personal.

La consulta, para que sea más completa ,la podemos dividir en los diferentes aspectos que el consultante desee. Así el dilogun podrá hablar con más detalle de aquello que el consultado desee conocer a fondo.

Considero que es un sistema de adivinar muy preciso y poético porque dentro de sus consultas están las diferentes leyendas que el caracol pone a disposición del consultante. En dependencia de la interpretación que hagamos de ello, este será el mensaje más secreto que nos llevemos. Estas historias son fruto de la tradición oral de los pueblos africanos. Es como un I ching de colores.

RETOS METODOLÓGICOS EN ETNOGRAFÍA DE LA EDUCACIÓN

María Bertely Busquets

Este artículo tiene por objeto reflexionar acerca de algunos retos metodológicos vinculados al quehacer etnográfico en educación.

Dichos retos se refieren a las diversas discusiones epistemológicas en torno a la constitución del campo, a la construcción del objeto de investigación, a los niveles de análisis involucrados, al manejo de escalas de generalización y al papel del investigador como sujeto y objeto de conocimiento.

Como agregado específico, al finalizar esta síntesis, se enlistan los criterios y características básicas tanto de forma como de contenido de los registros etnográficos. Esto, a fin de introducir ciertos rigores al documentar situaciones escolares y docentes cotidianas.

1. Enfoques interpretativos, cualitativos o etnográficos

La problemática educativa ha sido abordada desde distintas posturas disciplinarias: la sociología, la pedagogía, la psicología y, recientemente, la antropología. Esta diversidad disciplinaria se deriva de la complejidad de las situaciones estudiadas, de las dificultades que implica el definir "lo educativo" como un campo metodológico y teórico particular, de las múltiples demandas que plantean las contradicciones, transformaciones y coyunturas políticas y, concretamente, de una permanente búsqueda de explicaciones y soluciones a la práctica educativa como campo problemático.

Los estudios interpretativos, cualitativos y/o etnográficos en las escuelas se generan como respuesta a los tratamientos positivistas y psicologistas del desempeño escolar. A través de estos tratamientos predominan la aplicación de pruebas estandarizadas y las explicaciones parcializadas que aíslan el "diagnóstico" individual del contexto social y cultural natural en que los alumnos se desenvuelven.

La perspectiva aquí tratada, en cambio, se interesa en recuperar las dimensiones culturales y sociales del trabajo escolar, subraya la importancia de reconstruir los procesos sociales implicados en el quehacer educativo, e intenta escapar de los supuestos positivistas incorporando el carácter constructivo del trabajo conceptual y analítico desarrollado en cada caso. El empleo de los supuestos y técnicas de corte antropológico, además, ha mostrado su utilidad potencial en torno a la formación de maestros. El diario de campo, los registros de observación y entrevista, así como la activa participación del investigador en la situación estudiada, apoyan la documentación y el análisis de la práctica docente desde la cotidianeidad escolar.

En México, se comienzan a abrir vetas interesantes que recuperan este enfoque y sus posibilidades analíticas. Estas van más allá de la interpretación exclusivamente "pedagógica" "psicológica" o "sociológica", y plantean el análisis del trabajo docente a partir de las múltiples dimensiones y procesos implicados. Así, tal y como lo haría un antropólogo, el investigador educativo formado en esta tradición considera al "contexto" de la investigación, a la historia, a los valores y a las tradiciones locales y extralocales, de la más alta importancia. La experiencia de los sujetos escolares está atravesada por la situación política, social y cultural en que se encuentra.

El concepto de "cultura" -fundamento del trabajo antropológico- es adoptado, de alguna u otra manera, para la interpretación de lo que acontece en las escuelas y salones de clase donde sujetos particulares se relacionan y conforman especies de "culturas" específicas, enmarcadas y a su vez por los principios culturales generales. Es aquí donde adquieren importancia los estudios "en caso" y no "de caso". Al respecto, Dell Hymes (1972) sostiene que el trabajo etnográfico no pretende generalizar la particularidad, sino "particularizar la generalidad" y reconocer la manera en que lo genérico se expresa "en" cada caso. Rockwell (1980), por su parte, enfatiza en este aspecto afirmando que no se trata de estudiar "una totalidad" a partir "de" los casos, sino "en" casos que están determinados, en alguna medida, por la "totalidad".

Las corrientes etnográficas de la investigación educativa no pueden ser catalogadas de una sola manera. Más aún, algunas autores como Frederick Erickson (1989), se niegan a aceptar que la etnografía sea lo suficientemente abarcativa como para poder ser el centro a partir del cual se clasifiquen los distintos trabajos de investigación realizados en las escuelas, a partir de la utilización de técnicas antropológicas. Para dicho autor, el término "interpretativo" es el más adecuado para referirse a este enfoque. Dentro de él pueden considerarse las investigaciones "cualitativas" y/o "etnográficas".

Desde esta perspectiva, el enfoque interpretativo puede clasificarse en dos clases de estudios: los sociolingüísticos y los holísticos. Los primeros tratan de recuperar los estilos de comunicación construidos en la interacción maestro-alumnos, e interpretar los conflictos o acuerdos establecidos entre la competencia comunicativa exigida por las escuelas y los patrones de comunicación familiares a los alumnos. Algunos representantes de la postura sociolingüística son el mismo Frederick Erickson (1989). Susan Philips (1972) y Dell Hymes (1972).

Los trabajos holísticos, por su parte, analizan las problemáticas escolares incorporando las dimensiones históricas y sociales involucradas. Desde la postura holística, por ejemplo, las comunidades inmigrantes involuntarias a los Estados Unidos de Norteamérica (caso de las comunidades negras) presentan mayores resistencias históricas a las prácticas escolares que los inmigrantes voluntarios (caso de los salvadoreños). John Ogbu es uno de los representantes de la postura holística (1981).

Otras clasificaciones son la de Evelyn Jacob (1979) y la de Elsie Rockwell (1980). Jacob, al igual que Erickson, busca una denominación más abarcativa que "lo etnográfico" para definir el campo de investigación respectivo y lo denomina "cualitativo". Su clasificación, dentro de este campo, abarca a la psicología ecológica, la etnografía holística, la etnografía de la comunicación, el interaccionismo simbólico, y la antropología cognitiva. El interés de Jacob al realizar esta clasificación es mostrar el distanciamiento entre tales investigaciones "cualitativas" y el positivismo psicológico.

Rockwell, tomando como referente general la "tradición etnográfica", clasifica los trabajos en la nueva etnografía o etnosemántica, la micro-etnografía, la macro-etnografía, y las guías de campo. Su interés por clasificar los trabajos etnográficos es mostrar el carácter funcionalista y/o limitado de la mayor parte de las investigaciones revisadas, a fin de proponer un nuevo planteamiento etnográfico que evite el encierro a situaciones restringidas, y el aislamiento en relación con una concepción social amplia. Para ello recupera el concepto de cotidianeidad de Agnes Heller y la teoría sobre el Estado de Antonio Gramsci.

Así como existen diversas maneras de organizar la producción etnográfica en educación, la base epistemológica del trabajo etnográfico es un campo en construcción igualmente debatido. A final de cuentas se trata de definir lo que es "la realidad" y "el conocimiento" para quienes desarrollan este tipo de investigación.

Personalmente, recupero una de las tradiciones epistémicas posibles. Se trata de aquella emanada de la psicología social y el interaccionismo simbólico, de la fenomenología social, de la sociología comprensiva y de la tradición antropológica.

El interaccionismo simbólico es una derivación de la psicología social, donde tiene un peso particular la obra de George Herbert Mead, y corresponde a una de las corrientes de la sociología norteamericana: la Escuela de Chicago. Cuando escuchamos hablar de interaccionismo simbólico vienen a la mente los nombres de Erwing Goffman y Herbert Blumer, así como de Thomas Berger y Peter Luckmann. Algunas de sus premisas son que la realidad es producto de una construcción social, y que la experiencia compartida así como la interacción cara a cara constituyen normas y principios comportamentales y existenciales que son internalizados a través de distintos espacios de socialización familiar e institucional.

Por otra parte, la fenomenología social de Alfred Schutz nos introduce al concepto de "realidades múltiples" y a la posibilidad que tienen los sujetos de construirlas, significando de manera particular el mundo del cual forman parte mientras que, para la sociología comprensiva de Max Weber, la acción social se refiere a un tipo de conducta humana en la que los sujetos enlazan un sentido subjetivo. Para Malinowski, de manera similar, todo grupo cultural está integrado por una organización de pautas, valores e instituciones que dan sentido y significado al comportamiento cultural.

Algunos etnógrafos educativos reconocen la presencia de este marco en sus estudios tratando de subrayar su importancia, mientras otros lo niegan o le otorgan una importancia relativa. Más allá de dichas discrepancias, considero necesario reconocer y delimitar los vínculos establecidos entre nuestro quehacer etnográfico y un campo epistemológico específico. Esto, aun cuando no resuelve el debate y las divergencias, nos ayuda a delimitar el sentido, la intencionalidad y, sobre todo, los límites de nuestro particular modo de "etnografiar".

A partir de dicha delimitación se reconoce, a la vez, tanto el por qué de nuestro interés por documentar la interacción de los sujetos escolares en su cotidianeidad, como la utilidad específica de los instrumentos, técnicas y procedimientos analíticos que empleamos.

Los enfoques reunidos en esta propuesta epistemológica coinciden, entre otras cosas, en el peso otorgado a los significados, al punto de vista de los "otros" y a la intersubjetividad como fundamento de la realidad social. De ahí que puedan integrarse en una base epistemológica común que, por cierto, está lejos de definirse como algo acabado. Esto es importante cuando consideramos que la definición del carácter interpretativo de los estudios cualitativos o etnográficos es cuestión de enfoque y no de los procedimientos utilizados en la recolección de datos.

Es usual el creer que la definición de un método de investigación está dada por las técnicas y los instrumentos utilizados. Se piensa que al desarrollar cierto tipo de observación participante, al realizar uno o varios registros de observación de clase, o al llevar a la práctica una serie de entrevistas no estructuradas, se está haciendo etnografía. Esto no es así.

Para Frederick Erickson una técnica o instrumento de investigación no constituye un método de investigación. La técnica de descripción narrativa puede ser usada tanto por investigadores positivistas o conductistas -excluyendo con ello el interés por la investigación de los significados inmediatos de las acciones desde el punto de vista de los actores-, como por investigadores interpretativos, donde los significados de las acciones son de fundamental interés. Las técnicas e instrumentos cualitativos pueden ser utilizados también en investigaciones no positivistas para mostrar la manera en que operan ciertos conceptos teóricos, sin que esto signifique que se está haciendo etnografía. De la misma forma, es probable que el uso de tales técnicas e instrumentos rebase el campo etnográfico para apoyar acciones de formación docente que pretenden recuperar la práctica cotidiana de los maestros.

2. Niveles de generalización

Se suele afirmar que, en tanto se focalizan situaciones, sujetos y procesos particulares -considerando que el etnógrafo está interesado en los significados específicos y locales-, este tipo de investigaciones no puede generalizar sus hallazgos y tiene que circunscribirse a estudios "en pequeño" que dan cuenta de anécdotas y descripciones desarticuladas de los procesos sociales, políticos y culturales más amplios.

La postura de Rockwell antes mencionada, nos conduce a reconocer la incidencia de la "totalidad" "en" los casos estudiados. Estos, aun cuando no son reflejo o simple reproducción de dicha totalidad, se construyen en referencia a ella. También mencionamos que para Dell Hymes, el objeto de la etnografía es particularizar la generalidad más que generalizar la particularidad. Ambos autores, por lo tanto, reconocen la presencia de escalas sociales estructurales. Es en relación con la manera en que éstas se recrean en la cotidianeidad de cada situación escolar, en cada salón de clases, con cada maestro y grupo de alumnos, que el objeto adquiere, en parte, sentido y significado. Por su parte, Clifford Geertz sostiene que la descripción etnográfica de situaciones particulares conduce -como él lo ha hecho en su propio trabajo-, a que conceptos generales, o megaconceptos sociales, como "ideología", "revolución", "ethos", y por supuesto "cultura", dejen de ser "meras elocuencias aisladas".

Sin embargo, para evitar el relativismo cultural a que conducen los rezagos positivistas y funcionalistas del trabajo etnográfico -lo cual supone en parte que las categorías, los usos y las prácticas sociales son expresiones subjetivas de un discurso propio, legítimo y consciente, alejado de las determinaciones sociales-, es necesario desmontar los elementos políticos, ideológicos y alienantes presentes en las percepciones que los actores tienen en torno a su accionar social. Adentrarnos en el mundo de los protagonistas nos lleva, entonces, a plantear el problema de la hegemonía y contra-hegemonía, a considerar el modo en que se construyen tanto el consenso como el disenso y, en pocas palabras, a enmarcar nuestras interpretaciones dentro de los espacios de confrontación política donde se ponen en juego los significados localmente construidos (Comaroff 1991). No en vano los investigadores interpretativos, cualitativos y/o etnográficos se constituyen en "portavoces" de los grupos subalternos, de los marginados sociales, de los indígenas, de las mujeres, de los niños, y de los maestros, entre otros.

Además de esto, la realización de un mayor número de investigaciones etnográficas puede llevarnos a identificar algunos de los problemas medulares que atañen al ámbito educativo. Estaríamos hablando entonces de una especie de etnología donde la comparación posibilitaría tanto la detección de recurrencias y excepciones, como la producción de argumentos sólidamente documentados que pueden reorientar algunas de las políticas educativas de nuestro país.

3. Reflexiones metodológicas

A) Construcción del objeto de investigación.

Para el caso del trabajo etnográfico se reconoce el peso de las prenociones personales y teóricas, así como la presencia de algunas preguntas generales iniciales, pero se intenta controlar y explicitar los supuestos, reconceptualizándolos a partir de las situaciones estudiadas y los hallazgos construidos a lo largo del proceso de investigación. Aun cuando no es posible hablar de un trabajo puramente "inductivo", la vigilancia en torno a nuestros puntos de vista hace posible la recuperación de las categorías sociales de los sujetos estudiados y el establecimiento de una síntesis comprensiva que, a final de cuentas, se constituye en un constructo analítico.

El planteamiento hipotético-deductivo supone, a la inversa y como su nombre lo indica, la definición de una hipótesis inicial y el seguimiento de pasos graduales en la delimitación de un marco teórico preestablecido: el desarrollo de un diseño, la comprobación o negación de las hipótesis planteadas, y el planteamiento de tesis o conclusiones en torno al campo problemático elegido. Mostrar estas diferencias no supone que neguemos la riqueza formativa que implica el desarrollo de investigaciones de este corte para quienes se inician en la investigación o pretenden profundizar en la operación de conceptos previamente construidos. Al mostrar los contrastes intentamos, más bien, mostrar la relevancia de los estudios interpretativos, cualitativos y/o etnográficos para el análisis de situaciones escolares donde la interpretación del mundo significativo de los actores es de fundamental importancia.

En etnografía, el no plantear hipótesis emanadas directamente de un marco teórico desde un principio no impide, como se mencionó antes, el establecimiento de algunas preguntas tentativas cuyas respuestas van adquiriendo sentido y son modificadas a partir del análisis de la información recopilada. Este análisis no se funda en "recetas" rígidas y estereotipadas, pero sí implica un alto grado de sistematicidad y cuidado. Los pasos y procesos que han de ser considerados como parte de este trabajo varían de un etnógrafo a otro y, sobre todo, del campo problemático, de las funciones institucionales de investigador, y de las condiciones materiales en que este trabajo se desarrolla.

B) Niveles de Análisis.

A continuación desgloso las tareas específicas involucradas en cada uno de los niveles de análisis. En el primer nivel procedo a:

1. Identificar un campo problemático vinculado a la práctica docente cotidiana.

2. Establecer las dimensiones intervinientes y de interés (curricular, institucional, sociocultural, pedagógico-didáctica, histórica).

3. Elegir el espacio y los sujetos que se consideran más adecuados a los fines de la indagación.

4. Realizar registros de observación y entrevistas abiertas en y con los espacios y sujetos elegidos (ver anexo).

5. Desarrollar registros ampliados como la primera aproximación analítica al campo problemático.

6. Analizar formalmente la información subrayando, preguntando y conjeturando.

7. Construir las primeras categorías de análisis o categorías empíricas rudimentarias clasificando por "temas" los conjuntos de preguntas y conjeturas.

8. Realizar lecturas teóricas que apoyen la profundización y problematización del campo.

Entre éste y el segundo nivel de análisis se construye un "primer puente analítico" cuyo objeto es definir y replantear el campo problemático a partir de la elaboración de esquemas. Después de éstos, se depuran las dimensiones del problema y se afinan las preguntas iniciales, se denominan las unidades de análisis referidas a las categorías sociales identificadas a partir de la revisión de los registros, se da inicio a una incipiente triangulación teórica, y se establecen ciertas unidades de observación. Es importante, en este momento, construir mediaciones analíticas entre las dimensiones y las categorías de análisis; ésto supone identificar su peso y relación.

En el segundo nivel de análisis procedo a:

1. Clasificar la información de acuerdo con las unidades de observación.

2. Analizar en profundidad cada bloque re-clasificándolo de acuerdo con las unidades de análisis y triangulando con los conceptos derivados de las lecturas realizadas.

3. Realizar una segunda etapa de trabajo de campo a partir de observaciones y/o entrevistas focalizadas.

4. Analizar la información empírica retroalimentando o modificando las clasificaciones analíticas iniciales.

5. Construir nuevos esquemas donde se establecen tanto los distintos niveles de abstracción de los conceptos utilizados, como las escalas de análisis.

Entre este y el tercer nivel se construye un "segundo puente analítico" cuyo objetivo es definir con claridad, a través de esquemas, tanto el campo problemático, como los ejes, las categorías, los niveles, y las escalas de análisis.

El tercer nivel de análisis está íntimamente relacionado con la redacción de ensayos. Es a partir de ellos que se profundiza en los ejes y categorías de análisis integrando las categorías sociales de los participantes, los conceptos desarrollados por el investigador, y las nociones teóricas "prestadas". El producto de este trabajo es el informe final o el avance de investigación.

Este proceso sistemático se va modificando y recreando en la marcha y es lo que puede constituir parte de lo que se define como la construcción paulatina de un objeto de investigación. Una expresión básica de este proceso es el comprobar que los hallazgos derivados de la investigación dan cuenta de una realidad bastante distinta a lo que habíamos supuesto en un principio y, a la vez, mucho más rica de lo esperado.

C) El investigador como sujeto y el objeto de conocimiento.

El ser sujeto y objeto de investigación no es privativo del trabajo etnográfico sino del campo de las ciencias sociales en general. El sujeto que investiga asume que su propia experiencia social puede ser tratada como un campo de análisis y reflexión, en pocas palabras, como un objeto de investigación. En ciencias sociales, quien investiga el comportamiento de otros se investiga a sí mismo simultáneamente. En apariencia, esto es menos evidente en el campo de las ciencias naturales donde los métodos descriptivos sugieren una separación entre el sujeto que conoce y el objeto por conocer.

El etnógrafo, más que concebirse como "mosca en la pared", debe tener presente este doble papel y establecer una vigilancia permanente en torno a sus prenociones y supuestos personales y teóricos. Tal actitud no implica la negación de los propios marcos significativos. Esto, considerando que la interpretación sintetiza, a final de cuentas, tanto el horizonte significativo del investigador como del sujeto investigado en una "fusión de horizontes" (Heckman 1984). En este sentido, la puesta en práctica de la investigación suele modificar ambos horizontes construidos. Para ello se requiere de una formación y experiencia en el campo de la investigación etnográfica donde, más que negarse la propia subjetividad, se hace de ella un elemento adicional a tomar en consideración en el proceso analítico.

Para el maestro de grupo, cuya práctica profesional se relaciona más con la enseñanza que con la investigación educativa, el discernimiento entre su papel como sujeto y objeto de investigación resulta particularmente problemático. Las exigencias y expectativas institucionales propias de su trabajo diario en las escuelas, su alto grado de involucramiento en el objeto de estudio, y el conjunto de concepciones y nociones de sentido común en torno a la definición de su quehacer cotidiano, no permiten la aplicación mecánica y espontánea del método etnográfico a su práctica profesional. Implementar investigaciones de este corte, por parte de los maestros, supone la apertura de espacios académicos donde puedan adquirir una formación metodológica y teórica apuntalada vía el diálogo permanente con investigadores experimentados.

Esta es una de las formas de propiciar en los maestros la sistematización y generación de hábitos reflexivos. Sin ello, el discernimiento entre el sujeto y objeto de investigación, y la posibilidad de superar el sentido común y lo aparente, difícilmente puede lograrse.

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